30 de mayo de 2013

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Todas las mañanas se sentaba en aquella misma esquina, todas las mañana a la misma hora yo pasaba por el escaparate de aquel bar que satisfacia las barrigas de funcionarios, guiris y ejecutivos, y él, un chico de unos 25 años , con los ojos como surcos en un rostro casi perfecto, siempre estaba allí. Para mi era un alivio, sabía que al menos a las 8 mi vista iba a gozar de la belleza masculina. Pero hoy no estaba… Me preocupó, me he agobiado, he tenido que parar mi paso, he tenido que buscar entre las mesas a ver si por algún casual ese hombre que ahora ocupaba su lugar, se había simplemente adelantado. Menos mal, así es, estaba ahi metido entre el resto de mortales disfrutando de su cafe y leyendo de su ipad o movil las últimas noticias que nos acosan. A veces ocurre, que la rutina nos conduce a pensar que conocemos a esas personas que cada día nos acompañan en nuestro quehacer cotidiano. No se como te llamas, aún no lo se, pero sin duda te conozco, se que fumas, que eres serio y que te gusta estar al día en las últimas nuevas.

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